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jueves, 1 de noviembre de 2012

Jalogüín y sus muertos

En principio intentaba olvidarme de eso del Jalogüín de las yanquis narices, y centrarme en mi asistencia ayer a algo más tradicional; ver el Tenorio en el teatro Alameda. Hecha por aficionados y con un encomiable objetivo, recaudar fondos para ayudar a los que lo necesitan, se merecía un comentario. Pero no puede ser.
Cuando he echado un vistazo a los periódicos, he visto la noticia de las jóvenes muertas y heridas en Madrid, en una de esas macro fiestas a las que no consigo encontrar el chiste, y se me ha apagado el buen humor.
Es una barbaridad, pero no me extraña lo que ha pasado. A mí mismo, cuando los amigos con los que habíamos estado en el teatro, quisimos entrar en un bar del centro, a tomar una copa, me volví una vez dentro, porque vi que aquello era una ratonera, y que cualquier cosas que pasara allí, podía acabar como el rosario de la aurora.
Hemos sustituido nuestra antigua fiesta de Santos y Difuntos, por este engendro extraño en el que te encuentras por la calle a gente disfrazada de las cosas más peregrinas y sin ningún tipo de conexión con la presunta fiesta, y así nos va.
Estos jóvenes que con la fe del neo converso a eso que llaman ¿cultura? de las modas foráneas, olvidan cualquier tipo de relación de lo presuntamente festejado, (antes a los muertos los recordábamos, ahora estos los festejan), se visten con cualquier cosa que se les ocurra, en una especie de carnaval descafeinado en el que no hay que poner ni ingenio ni trabajo y ya está. Anoche llegué a ver, incluso, a varios jovenzuelos que iban disfrazados de… soldados en traja de campaña. No debería extrañarme, si no fuera porque estoy seguro que estos mozos, son los mismos que van a todas las pseudo manifas antibelicistas y despotrican de una mili que nunca conocieron, siempre a costa de la pasta de unas padres que sí “perdieron” su tiempo en esa mili, pero a los que después les dio tiempo a currar y cotizar para poder mantenerlos.
Parece que la celebración tiene una cara positiva, al menos eso dicen de Málaga, la salida por unas horas de la crisis, a base de vender esos disfraces extraños y organizar esos eventos en los que el peligro de pasar de celebrar a los muertos a convertirse en uno de ellos, es algo notable.
En fin, que ya Jalogüín tiene sus muertos correspondientes para celebrarlos. Ahora viene lo de siempre, buscar a un culpable, al que sea, preferiblemente de la clase menor dirigente, para que el asunto quede “aseado” y punto.
Ante todo esto, que a don Arturo le deje perplejo que le hayan vetado su video, o que se vaya a Rusia a ondear la bandera de las barras y la estrella (curiosa afinidad con otra, al definirla así); que en Málaga descubran que uno solo de los médicos trincones llegara a prescribir más de 100.000 euros en recetas, o que se quiera poner ya una Universidad en cada pueblo y pedanía, se ve fútil y baladí. Es incluso aburrido. Tras años colándonos rollos y metiendo mano en la caja, ya estas cosas ni sorprenden. Lo importante es eso; Jalogüín y sus muertos. Lo demás es humo.
Quizás por eso, han perdido tiempo y dinero en mostrar esta genialidad; Los fumadores faltan más al trabajo”.
¡Menos mal! Ya estamos encontrando las raíces de los problemas mundiales.
Hasta mañana.
Pepeprado

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